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Las
Mini-maratones nacen como objetivo de calentar
motores de cara a la "Marató de Cinema
Fantàstic i de Terror de Cotxeres de Sants"
que se celebra cada Noviembre. En lugar de una
semana y una programación de varias películas,
las mini-maratones consisten en tres horas durante
las cuales se proyectarán cortometrajes acordes
al género (algunos de los cuales particiaparán
posteriormete en la Maratón oficial) y el pase
de una película de duración standard (90 minutos)
de procedencia exótica y algo ignota con la
intención de descubrir lo que podría ser un
título de culto cara al aficionado.
Además
de todo esto, y como se da en la Maratón oficial,
en cada ocasión se regalará a los asistentes
un fanzine cuyo contenido informará más extensamente
de parte de la programación.
La
entrada es gratuita.
FECHAS:
14
de novembre

-
El tesoro de las cuatro coronas
Imitación
italo-hispano-yankee de "En busca del arca
perdida" con Ana Obregón y Paco Rabal en
el reparto. Aventureros buscando tesoros, hilos
que aguantan objetos que levitan y cutrerío a
tutiplen. Un film de culto muy buscado.
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MANIFIESTO
DEL FESTIVAL "CORTOS PARA CORTOS":
1
– El "Festival de Cortos para
Cortos" es una respuesta a la estrechez
mental de la gran mayoría de
Festivales que marginan los cortos
caseros. A excepción de la "Maratón de
Cine de Terror
de Cotxeres de Sants" (que por algo nos
apadrina). Por ejemplo, el Festival de
Sitges y su sección "Brigadoon",
son un ejemplo de buenas intenciones mal
resueltas. Intentan apoyar a los cortos
caseros, pero poco de bueno sacan metiéndonos
en un agujero oscuro al que mas bien
nadie presta mucha atención. Y sí, hay
ejemplos mucho
peores.
2
- Estamos hartos de que cortos profesionales o
de look standard compitan con cortos
caseros y pobres y, lógicamente, siempre
se lleven premios y aplausos únicamente porque
el público y la carcomida y
ultra-conservadora crítica ceden a los encantos
de un acabado
pulcro que para conseguirlo no necesitas más
que dinero... ¿pero qué hay detrás
de esa "capa"?, NADA!!!.
Una vez más, tal y como ocurre en la sociedad
en general
con muchas otras cosas, es esa capa
externa, la superficial, a la que se le da
desmedida importancia.
3
- Está demostrado que trabajar presionado por
el dinero, el tiempo, técnicos quejosos
y actores ego maníacos da como resultado
que un director de cortos standard no pueda
centrarse en lo que cuenta y cómo lo
cuenta. Eso hace que esta clase de cortos
terminen siendo
rematadamente FRÍOS, VACÍOS y ABURRIDOS, al
contrario de los cortos caseros que
son la frescura pura, la espontaneidad y,
mejor que mejor, la creatividad absoluta sin
barreras de
ninguna clase. El cortometrajista casero se
lanza a realizar su obra dispuesto a
superar todas sus limitaciones y a crear
sin cortapisas. El cortometrajista casero
asume mucho más la paternidad de su
creación ya que, a diferencia de lo que se da
en los
cortos standard, él suele encargarse de todas
las tareas (dirigir, producir,
montar, grabar, iluminar, actuar si se da
el caso...).
4
- Los cortos caseros queremos un espacio para
nosotros mismos, y si debemos competir
por algún premio, que sea todos a un
mismo nivel, no queremos que los
"poderosos"
vengan a alardear y a pisarnos apoyados
por canales digitales y otras gentes de dudosa
catadura. Por esta vez queremos que ELLOS
sean los marginados, tienen muchos festivales
a los que ir, y si no, que se vayan al
Canal Plus, pero que no vengan a tocarnos lo
huevos a nuestro festival.
5
- No pretendemos ir de auténticos, ni
undergrounds, ni punks, ni radikales, ni hacer
"cine para el pueblo y las clases
oprimidas" (no somos el puto Ken Loach!!)...
solo queremos
ser honestos, hacer lo que nos gusta, ser
conscientes de nuestras
limitaciones, incluso de nuestra posible
falta de talento, pero no por ello dejar de
crear. No creemos en las Escuelas de Cine
en las que te imponen un lenguaje común al
del resto de aspirantes y te mal
acostumbran a la utilización de caros equipos a
los que,
una vez fuera de la Escuela, es imposible
acceder. Creemos en el lenguaje propio
del cortometrajista, por tosco o inútil
que este sea. Preferimos la honestidad a la
profesionalidad. Creemos en saltarnos las
normas impuestas por algún anciano que no se
aguanta los pedos y se masturba con
Fellini o Antonioni. ¡Viva la libertad creativa
pura y dura!, abajo las reglas.
6
- Somos defensores del video doméstico como
formato. El video no es cine, el video es
video, no pretendemos camuflarlo y
hacerlo pasar por celuloide porque no nos
avergonzamos de el. Igual que en la
pintura existe el óleo o la acuarela, también
a la hora
de contar historias con imágenes existen
diferentes "aparatos" cuyo fin es el
mismo. Nos gusta el video, su look, su
economía, lo sencillo que resulta de utilizar,
lo ideal que es a la hora de improvisar y
dejarse llevar por la creación en estado
puro. No somos cineastas, somos
VIDEOASTAS.
7
- Odiamos los clichés y las etiquetas. Odiamos
que se nos asocie a ideas tópicas solo
por nuestra pretendida posición. Nos
gusta el dinero y el éxito, pero sin por ello
apartarnos de nuestro lenguaje o nuestro
modo de hacer/entender las cosas. Estamos
hartos de que no se nos tome en serio únicamente
porque tenemos sentido del humor o
no jugamos a pretender aparentar lo que
no somos. No vamos de super-artistas
visionaros, pero tampoco queremos ser
Santiago Segura. No nos tomamos demasiado en
serio a nosotros mismos, pero amamos lo
que hacemos, lo vivimos, lo respiramos, y
probablemente tengamos más mérito que
un profesional, porque no ganamos dinero con
ello y
reservamos horas libres ajenas a nuestros
aburridos curros diarios para dejar volar
nuestra imaginación. Estamos hasta los
cojones de que por nuestra condición se nos
meta en
el mismo estercolero que a todos esos idiotas
que asocian el término "corto casero
hecho en video" con sangre y tripas,
chistes de mal gusto, parafernalia de serie B y
constantes referencias a los supuestos
"maestros" -la mayoría de ellos una
panda de idiotas
con pretensiones mal resueltas- como John Waters,
Roger Corman o el
inaguantable Jesús Franco. Tampoco
queremos que se nos compare con esos mamones
estirados que filmando una manzana
durante 15 minutos creen estar diciendo algo
importante. Creemos en la libertad de
experimentarlo todo, en no estancarse en un tipo
de corto o género buscando la aprobación
de un público de ideas cuadradas, queremos
ser, por enésima vez, nosotros mismos.
8
– No tenemos nada que ver con el jodido Dogma
(así que ahorrarse comparaciones).
9
- "Cortos para Cortos" no pretende con
estas palabras crear ningún movimiento
contra-cultural, ninguna estúpida
"revolución artística", ni salir en
"Crónicas Marcianas", únicamente
denunciamos aquello que nos parece injusto y
pasamos un buen rato de mientras. No estamos
amargados (bueno, hay uno que igual un poquito)
ni queremos ser como esa clase de "pases de
cortos" fríos y aburridos llenos de gente
pedante y plana que se sienta en silencio a
"admirar" lo que el cree es una
muestra de "cine auténtico lejos de las
salas comerciales" y lo que, por otro lado,
le hace sentirse especial y con el derecho de
mirar a los demás por encima del hombro.
Estamos contra eso y contra los que, por otro
lado, se creen con la obligación de hacer el
proto-subnormal y el mega-punki solo porque
asisten a un pase desenfadado de cortos caseros.
Lo único que queremos es que la gente sea partícipe,
lo pase en grande y respete lo que ve en su
justa medida, pero que no sea tan idiota de tomárselo
demasiado en serio. Hay cosas más importantes
en el mundo, y por lo menos nosotros podemos
dormir tranquilos sabiendo que no hemos gastado
3 millones de pelas en un triste corto que no
verá nadie, ¡¡con la de hambre que hay!!.
10
– No tenemos nada contra el cine comercial.
Creemos que toda peli es disfrutable, no
cometeremos el error de ir a ver "Godzilla"
esperando que esta nos cuente algo profundo
sobre el ser humano. Cada peli requiere su
mentalidad y eso se ve reflejado en nuestros
cortos que no por ser caseros son exclusivamente
divertidos, descerebrados o atados a
convencionalismos narrativos, una vez más lo
que aquí importa es la libertad total que da no
estar condicionado por cuestiones monetarias ni
de aceptación popular.
A
continuación dos artículos basados en las
ideas que expone y defiende el "Festival
Cortos para Cortos".
"SOY
AMATEUR... Y A MUCHA HONRA"
Nunca
me han gustado los cortometrajes, de verdad, me
aburren, me agobian, solo me
trago los de mis amigos y, aún así, a
veces me cuesta... los "profesionales"
los odio porque
en su mayoría son pretenciosos y/o ambiciosos,
no me interesa que me cuenten en
10 minutos una situación que se sucede
en uno o dos decorados, ya puestos prefiero
tragarme la historia entera. Y los cortos
cutres, pues me caen bastante más simpáticos,
no lo niego, aunque no soporto los que
intentan imitar el lenguaje del cine
convencional, me parecen patéticos (y más
cuando el "director" es un fan de
Spielberg,
Lucas o James Cameron). Pero vamos, que mi
antipatía va dirigida sin duda
alguna a los cortos "pro", a
los rodados en 35mm, subvencionados y con ínfulas
de grandes
obras. Obviamente, cuando se trata de mover mis
grabaciones caseras, procuro
mantenerme alejado de festivales,
muestras o, en general, del público relacionado
con cortos
"pro", siempre pensé que la gente que
hace, ve y participa de esta clase de
trabajos es peña muy plana, muy cerrada,
esa clase de persona que cree que alguien que
no es famoso no puede tener talento, que
la peli que gana Oscars ha de ser buena, que
hay que seguir las normas impuestas por
otros, al menos en cuestiones creativas, y lo
peor de lo peor, que generalmente adoran
el cine español, y aún más grave si cabe: las
pelis de Isabel Coixet.
Un
buen día decidí que esa no era la actitud
correcta, y que debía intentar abrirme,
seguramente me equivocaba juzgando así a
esta clase de gente, y haciéndolo no
demostraba otra cosa que, para el caso,
el cerrado era yo -obviamente y por enésima vez
la experiencia me demostraría que mi
opinión era la correcta, cosa esta que, como
todo, tuve
que aprender a base de disgustos-. De este modo,
y ni corto ni perezoso, respondí
a un mensaje que me enviaron de una joven
distribuidora de cortometrajes "pro"
que decían
estar interesados en ver mis "obras" (ja
ja ja!!!), estuve unas semanas
haciéndome el longis convencido de que
no les iban a gustar, pero tras la anteriormente
mentada reflexión, decidí enviarles el
último -hasta entonces- corto de mi cosecha,
"Última Esperanza: Marte" y,
ya de paso, unos cuantos ejemplares de mi
fanzine, con la
ingenua idea de que quizás la lectura de
estos les "ayudaría" a entender mejor
el corto de
marras, su actitud y mi filosofía a la hora de
pillar una cámara y hacer el
pamplinas. En fin, un par de semanas
después, y tras mucho escaqueo, la persona
responsable de la distri me escribió un
email comentando que el corto era
"cachondo"
pero no tenía "suficiente calidad técnica".
Bien, de entrada me ofendí, y rápidamente
le contesté a su mensaje defendiéndome,
intentando hacerle entender mis ideas sobre la
validez de una actitud abiertamente
amateur, sin complejos, de una técnica
puramente casera
y de cuánto todo esto podía contribuir a la
espontaneidad y la frescura de los
actores, normalmente acartonados y nada
creíbles en el "cine profesional". Ahí
me quedé,
no insistí entrando en terrenos mas propiamente
fanzineros, undergrounds,
d.i.yourselferos y etc consciente de que
aquella pobre criatura carcomida por el
mainstream no entendería ni jota. De
nada sirvió, no sé que hostias les han enseñado
a estas
almas fotocopiadas unas de las otras que
calificando de "cachondo" a un corto
casero hecho en vídeo, y con
predisposición
a la comedia, se creen que les hacen un favor al
autor, ya sabéis, "Voy
a adoptar una pose macarra de enrollao
porque el energúmeno que ha hecho esta caspa
debe ser así"... obviamente,
viniendo de otra persona me parecería
maravilloso, lo
cabreante es que todo un individuo
supuestamente especializado "en cine"
no se pare a
mirar si, detrás del cachondeo que el
cree que es su única cualidad, hay algo más, y
probablemente lo haya, lo que pasa es que
cuando a esta gente la sientas delante de un
corto que no es puro dramón venezolano
en sus 15 o 20 minutos de duración, y cuyo
mensaje positivo no queda claro desde el
mismo título, se pierden... parece mentira que
la
mitad hayan ido a la puta universidad, o se lo
das todo masticado o no saben como
digerirlo, no les hables en segundas, o
con sarcasmo... un corto pobre y hecho en vídeo
que encima es de risas no puede tener
ningún valor más allá de su aparente
estupidez,
si no está filmado en 35mm,
subvencionado, interpretado por un montón de
patéticos
estudiantes con el ego hinchado y no
trata sobre el paro, el amor o sobre la
integración, ya sea de un morito bueno
perseguido por skins o una niña con síndrome
de down
interpretada -aka, explotada con el fin de
despertar el lado compasivo del jurado
para llevarse un Goya- por una verdadera
niña con síndrome de down, no puede ser tomado
en serio y mucho menos considerado
"bueno". Lo triste del caso es que, en
ocasiones, el
corto más casero, cutre y pobre puede
contar mucho más, y decir mucho más sobre la
vida, las personas y su entorno que un
puto corto "pro" atado a subvenciones
del Estado
(es decir, rara vez veréis un corto crítico
o que se cuestione ciertas cosas -pero de
verdad, no del palo "pose" que
gasta Juanma Bajo Ulloa- y que esté apoyado
económicamente por los poderosos y
perfectamente integrado en el sistema).
Rodar/grabar
sin esa presión, sin la presión de un
planning que cumplir, de unos actores creídos
que satisfacer,
sin un equipo que alimentar, sin dinero ajeno,
da una libertad total y
absoluta al director (que, a diferencia
de los directores de corto "pro", se
enfrenta de
verdad a la creación de su obra, y no cede
"el muerto" a un ayudante o lo que
cojones sea) a la hora de contar u
opinar... y eso amigos, no se puede pagar con
dinero.
Por
eso, de entrada, los cortos pobres filmados en vídeo
casero suelen desprender mucha
más humanidad, honestidad y sinceridad
que los fríos y calculados cortos
profesionales.
Y es que nunca entenderé por qué todos
aspiramos a la profesionalidad, si esta, en
muchas ocasiones, nos corta las alas y
hace que perdamos ya no solo frescura y
espontaneidad, sino incluso ilusión y
ganas. Y yo lo sé mejor que muchos, que he
pasado por
esa etapa y actualmente veo pasar a muchos de
mis amigos... obviamente no todo el
mundo se estropea al dar ese salto, los
hay que han nacido para esto y funcionan
perfectamente en ese terreno con alguien
metiéndoles el puño por el culo cual
ventrículo, pero la gran mayoría o no
lo consiguen o no se sienten cómodos (y si no
fijaos en la de cineastas que, tras un
debut casi amateur con una peli por lo general
de terror, y tras integrarse en el
sistema, llega un momento de su carrera en el
que intentan
volver atrás y recuperar el añorado espíritu
de su primera obra... y lo triste
es que los que dan ese paso, cuando
vuelven, se percatan de que han cambiado, sus
aventuras en el terreno profesional han
hecho mella en ellos y desafortunadamente algo
se ha perdido en el camino).
"EL
CLUB DE LOS IGNORADOS"
Hace
años que estoy metido en la mierda esta de los
cortos amateurs y demás movidas
festivaleras y en todo este tiempo, pero
sobre todo desde que tengo vida sexual y mi
campo de visión se ha expandido de forma
casi mágica, no he dejado de ver algo que me
irrita profundamente y que va relacionado
con la supina ignorancia propia ya no de las
masas, sino del individuo en si mismo.
Vamos a ver, cuando uno lee entrevistas con
cineastas profesionales, personas que se
ganan las garrofas haciendo currar a sus
directores de segunda unidad y estrenando
las obras resultantes atribuyéndose el
mérito, de lo que más suelen quejarse
es de la falta de libertad creativa de la que
disponen propia de alguien atado a
demandas comerciales o a la financiación
generosa de
unos grandes estudios. La libre elección
de ideas a la hora de crear es todo un
privilegio, y si no que se lo digan a
directores como el papanatas que firmó
"Leyenda
Urbana 2". Recién salido de la
academia y con unas ganas incontrolables de
dirigir, el
baranda aceptó rodar este slasher
ultra-típico tirando de clichés y de
resoluciones
propias de un género tan mal visto como
el terror, cuando él soñaba con ser Truffaut o
Fellini. ¿El resultado?, el pobre
hombre, amargado, se pasa todo el comentario del
dvd confesando
que sus escenas favoritas son las de diálogo, y
no cesa de quejarse de que
por imposiciones comerciales se vio
obligado a echar mano de más acción y menos
materia gris.
Bien, no vamos a compadecernos de él porque el
pichabrava se limitó a seguir su
instinto, dudo que nadie le obligara a
punta de pistola a dirigir semejante muestrario
de mediocridad así que, como diría el
bueno de Herodes... pues eso.
Valga
esta aparente salida de tono como ejemplo de cuán
valiosa es la libertad a la
hora de crear, los artistas que disponen
de semejante lujo deberían aprovecharlo y
disfrutarlo, y no hay nadie más libre en
ese sentido que el realizador de cortos
amateurs, el tipo que se curra sus
peliculitas caseras sin invertir dinero ajeno,
sin aparentes
intenciones comerciales y sin nadie por encima
que le presione. Sin embargo,
y para ofuscación del firmante, uno se
sorprende cuando descubre que la inmensa mayoría
de cortometrajistas amateurs se limitan a
seguir las convenciones del lenguaje
aprendido en las salas oscuras, no
arriesgan, no rompen, no exploran otros
caminos...
imitan aquello que han visto y procuran
adaptarse a las leyes del buen cine por miedo a
que su obra no obtenga la mínima calidad
exigida (¿exigida por quien?... ¿y para qué?).
Pero no confundamos términos, no seguir
la lógica narrativa, mover la cámara en la
dirección contraria a lo que dictan los
cánones, dejar cabos sueltos de modo voluntario
o saltarse el final por puro placer, no
significa automáticamente que el resultado deba
ser pretencioso, aburrido o cargante...
creo que todo eso no debe porque chocar con una
actitud abiertamente desenfadada y la
sana búsqueda de la diversión. Parece que la
gente es incapaz de entender que seguir
las normas puede ser tan aburrido como una peli
de Bergman (si no hay sorpresas... y si
encima es un refrito pobre, en video y sin alma
de un film standard, entonces el caso ya
roza el patetismo) y que saltárselas no es
algo exclusivo de cineastas
experimentales, intelectuales o de arte y
ensayo. Vivimos
absurdamente atados a ideas preconcebidas
y ya sería hora de plantearse acabar con
ellas de una puta vez.
La
mayoría de las personas tienen un melocotón
por cerebro, desprenden un poco espíritu
y sobre todo, un desinterés por las
cosas que hasta ofende. Siempre me ha parecido
curioso lo gandula que es la peña a la
hora ya no de aceptar cosas nuevas, sino de
buscarlas... tragan con aquello que los
medios les dan hecho, empaquetado, devorado y
digerido, nadie pone en duda nada, nadie
se cuestiona nada, si la tele y la prensa me
dicen que ESTO es lo que debo consumir,
lo consumiré. A ver, no nos equivoquemos, no
digo que lo comercial no sea válido de
antemano ni que lo alternativo sea bueno por ser
alternativo, ¡¡para nada!!, ese es otro
cliché barato muy poco fiel a la realidad...
solo digo que no está de mas saber lo
que uno se lleva a la boca, y aun siendo
consciente de sus carencias, saborearlo
si eso es lo que de verdad te apetece en ese
momento. Básicamente hablo de información,
tendencia esta no muy de moda, cuanto menos
tengamos que pensar, mejor, y el ejemplo
está ahí, en el cine y la música que
consumimos, donde siempre nos venden lo
mismo, una y otra vez, con un envoltorio
diferente, y nosotros tragamos. Si lo que
estamos consumiendo nos recuerda a otra cosa
que consumimos en el pasado (y encima nos
gustó) mejor que mejor, ya tenemos más de
medio camino hecho, no tenemos que pensar
tanto, no tenemos que pasar por el
"doloroso"
trance que supone descubrir algo nuevo,
comprenderlo, etiquetarlo y meterlo en la
estantería con el resto de cosas.
Eso
es algo que se da mucho en el campo de los
cortos amateurs... si tu corto pretende
ser original, diferente o contar las
cosas de otra manera (pero por verdadero afán
de descubrir,
por interés sincero, por auténtica necesidad
de variar de rumbo con el fin
de evitar el somero aburrimiento y no por
pose o por querer ser David Lynch) lo vas a
tener más crudo que si, por ejemplo,
haces un corto que imita, recrea o chupa de
películas de las que se estrenan en la
gran pantalla, y si encima estas son exitazos o
films taquilleros, mucho mejor. Resulta
ofensivo que la gente responda entusiasmada y
hasta sorprendida ante la visión de un
refrito amateur de "Viernes 13" o
"Rambo" que
ante algo que intenta, solo intenta,
evitar ser previsible. Rápidamente empiezan a
elevar tu obra a la categoría de arte
porque el calco es tan cojonudo, se parece TANTO
la copia que es genial, apenas se nota
que es una imitación y, claro, si les hablas
con el
mismo lenguaje de planos, montaje y encuadre que
Spielberg o Coppola, entonces ya no
te digo ná. De ahí que en festivales y
mostras de cortos amateurs se dé más cancha a
aquellos que, con la excusa del
fanatismo, sablean sin vergüenza todos los
iconos de "La
guerra de las galaxias" o echan mano de
trillados clichés propios del más popular
cine de género (por mal hechos que estén,
no importa, porque su familiaridad -la misma
que permite un rápido acercamiento y una
fácil comprensión por parte del espectador- es
su verdadera baza, es lo que las
convierte en "buenas" por encima de la
improbable
calidad... y digo improbable porque, por
mucho que se esfuerce un fan de "Star Wars",
difícilmente logrará recrear con igual
maña los efectos especiales, vestuario,
decorado... e incluso diálogos del film
que le sirve de molde) que los que,
ingenuamente, procuran contar algo
personal, propio, o quizás lo de siempre pero
de un modo
distinto. Si uno trabajara en 35mm y tuviera a
la Warner detrás seguramente sería
tratado de genio... pero no,
evidentemente la falta de fama y reconocimiento
mediático
se traduce automáticamente como carencia
total de talento e ideas, por nada del mundo
mundial un director de cortos amateurs
puede -¡¡¡ni debe!!- ser tomado en
consideración, ¿donde se ha visto un tío
que trabaja con una cámara de video casero y
pueda aportar algo nuevo, diferente o de
valor?, imposible, eso no cuadra con su
realidad... a menos que facture una copia
de "Alien", porque copiar a los
maestros te
hace maestro, imitar a los grandes, te
hace grande... tener tu propia personalidad y tu
propio lenguaje (o intentar dar con el)
te condena a entrar en el club de los ignorados
textos
redactados por Naxo Fiol (aquivaletodo@hotmail.com)
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